Tito Ramírez, el fantasma del mambo

Los géneros de mitad del siglo pasado son la base de ‘The Kink of Mambo’, primer disco del músico español

Tito Ramírez aparece desde el sótano del local de ensayo donde ha pasado encerrado los últimos días preparando la presentación de su primer álbum, The Kink of Mambo, en la Sala Caracol de Madrid, el sábado 26 de octubre. “Ya vivo aquí prácticamente”, reconoce antes de comenzar la entrevista. Y empieza recordando sus orígenes, a finales de 2016, cuando lanzó el sencillo Lonely Man en vinilo, a través del sello Antifaz, sin anunciar más que se trataba de las grabaciones perdidas de un artista hasta entonces desconocido. El disco se agotó en pocos días y, en vista del éxito, decidió aparecer en público para dar un concierto, aunque escondido tras un antifaz, como una alegoría involuntaria del personaje de Gastón Leroux. Se trata, en toda regla, de un fantasma.

Precisamente, como si fuese un fantasma de las navidades pasadas, Tito Ramírez se ha encargado de traer de vuelta los ritmos de mediados del siglo XX, tanto los del mundo anglosajón como los de los países hispanohablantes. Tal como lo anuncia su nombre, el mambo es el género protagonista en su primera producción discográfica. Pero también rescata el chachachá, el soul, el R&B o el rock and roll de la época, con la intención de crear un boogaloo destinado a las pistas de baile. “Toda la música que hago es de baile, porque bailar es divertido”, afirma.

Esta amalgama de géneros, como él mismo lo aclara, no es algo nuevo. “Hay recopilatorios de la época que reflejan la mezcla del R&B con el mambo; los ritmos que empezaba a hacer Ray Charles se basan en patrones latinos e, incluso, le pedía al batería que tocara los ritmos que hacía un conguero”, repasa Tito. En sus palabras, “la música es un viaje de ida y vuelta que va de costa a costa”, y recuerda que, tradicionalmente, siempre ha habido un intercambio muy particular entre el Caribe y Estados Unidos.

La diferencia de su música con lo que se ha hecho antes es que se ha puesto como objetivo la renovación del género, más que la imitación. Ya que se habla de mambo, Tito Ramírez no esconde su admiración por Dámaso Pérez Prado, el músico cubano —posteriormente nacionalizado mexicano— que encumbró este género en los años 50 del siglo pasado. “Yo siempre he sido muy fan de Pérez Prado; lo ponía a altas horas de la madrugada cuando llegaba a casa con un amigo. Puede ser uno de los artistas que más haya escuchado en mi vida”, reconoce. Sin embargo, a pesar de su gusto por aquella época, aclara que su objetivo es “aportar algo y llevar el estilo a otro punto”.

Ya que se considera un músico prolífico que no deja de producir canciones, cuenta que para este primer disco tenía un repertorio de más de 20 piezas que había estado tocando en directo y que, por lo tanto, no es muy dado a hacer versiones de otros artistas. Al final, decidió quedarse con los 12 temas que le parecían “más personales”, entre los que se coló un cover de Amanecer sin ti, grabado en 1966 por el cantautor argentino Palito Ortega. “En este caso, sí que me parecía suficientemente personal la versión como para que fuera interesante incluirla en el disco”, comenta. Y es que mientras el tema original es una balada de rock and roll al uso de la época, en The Kink of Mambo suena sobre una base de chachachá con toques de soul.

Fiel a su personalidad fantasmal, Tito Ramírez admite que prefiere el trabajo de estudio y el momento de construir las canciones antes que los directos. De hecho, para la producción de este primer disco se tomó la molestia de grabarlo analógicamente, “con microfonía antigua, grabadora y cinta, utilizando reverbs naturales del estudio”, explica. Sin embargo, para los conciertos de presentación de The Kink of Mambo —que pasarán, además de Madrid, por ciudades como Valencia, Sevilla, Granada y Barcelona—, comenta que le ha dado mucha importancia al espectáculo, inspirado en sus ídolos Pérez Prado y James Brown: “Los dos tenían un concepto de show muy marcado, de manera que no sólo tocas canciones, sino que desarrollas una historia”. Así son las primeras páginas de la suya, el fantasma del mambo.

Fuente: elpais.com por ALEJANDRO MENDOZA ARRIAGA

La élite del jazz contemporáneo

El nuevo álbum de Enrico Rava y Joe Lovano recibe una calificación de 9 sobre 10

En una música como el jazz, con tantas ramificaciones, mestizajes y tópicos estéticos, resulta complicado definir la línea que separa la auténtica élite de la mera excelencia. Está claro que hoy en día no hay un John Coltrane, un Thelonious Monk o un Duke Ellington entre nosotros, para empezar porque, aunque muchas veces se hable del género como un todo que abarca más de un siglo de vida, el jazz en 1960, por ejemplo, poco tiene que ver con el jazz en 2019. Pero sí hay una élite artística en la escena actual, algunos nombres que ocupan las capas más altas de la comunidad jazzística, por encima de músicos excelentes y propuestas interesantes (que abundan, no hay duda).

La élite del jazz contemporáneo

Artista: Enrico Rava / Joe Lovano

Disco: Roma

Sello: ECM / Distrijazz

Calificación: 9 sobre 10

El italiano Enrico Rava y, al otro lado del atlántico, Joe Lovano, son parte de esa élite; no tanto por su impresionante carrera, sino por la vigencia y riqueza de su música hoy. Tanto uno como otro han llegado a ese punto en el que, escuchándolos, se siente uno ante un artista total, que ha convertido su discurso en una identidad propia y rotunda, imprescindible para comprender la música de innumerables instrumentistas que han sido influenciados por ella.

Diferentes generaciones y continentes los separan: a pesar de sus orígenes italianos, Lovano es uno de los más grandes nombres del jazz norteamericano en las últimas décadas y, posiblemente, el saxo tenor más influyente del jazz desde Michael Brecker. Rava, tal vez el jazzista europeo en activo más importante hoy, acaba de cumplir nada menos que 80 años y se mantiene en una forma creativa asombrosa, como demuestra en este disco grabado en directo el año pasado en el Parco della Musica de Roma.

¿Qué hace tan grande a esta grabación? Para empezar, el encuentro inédito entre dos músicos como Rava y Lovano, mucho más que el leitmotiv de la sesión: ambos son creadores afines, y juntos generan una energía muy especial. Además, el resto del grupo mantiene el pulso, conformando un quinteto intercontinental compuesto por músicos extraordinarios de edades y procedencias diferentes: Giovanni Guidi, sin duda uno de los pianistas más elocuentes del siglo XXI, que protagoniza algunos de los momentos estelares del disco; Dezron Douglas, sólido contrabajista, muy activo en la escena neoyorquina; y Gerald Cleaver, uno de los bateristas más intuitivos y dinámicos que uno puede escuchar en la actualidad.

El punto de encuentro en este Roma es una confluencia natural de acercamientos al lenguaje del jazz por parte de cada uno de ellos, y el resultado roza la perfección: es inteligente, inspirado, creativo y, al mismo tiempo, está envuelto en cierta ortodoxia, demostrando que en el jazz actual se puede tocar “lo de siempre”, tocando al mismo tiempo algo completamente nuevo.

Fuente: elpais.com por YAHVÉ M. DE LA CAVADA

Deadmau5 revela cómo codificó su propio show

En la víspera del primer espectáculo de su gira actual, que comenzó en septiembre. 12, Joel Zimmerman estaba encerrado en una habitación de un hotel de Dallas escribiendo código. Utilizando una versión personalizada de la plataforma de desarrollo visual Derivative TouchDesigner, el productor de música electrónica de gran éxito, deadmau5 está dando los últimos toques a un espectáculo audiovisual de ocho meses y miles de horas de preparación.

Llamado Cube v3, es la producción tecnológica más avanzada de Zimmerman hasta la fecha. Zimmerman habla en lenguaje codificador: herramientas IDE, sistemas de GPU, suites de digitalización de manejo de datos, mientras discute su show, para el cual él y su equipo usaron TouchDesigner (una compañía canadiense elegida parcialmente por su proximidad a la casa del artista a las afueras de Toronto) para escribir las miles de líneas que juntas forman el Cubo. Ahora completo, el Cubo, una enorme estructura giratoria desde la que actúa, muestra imágenes como “El jardín de las delicias terrenales” de Bosch y el logo insignia “mau5head” para los temas como “Raise your weapon” y “Ghosts N Stuff “.

La mayoría de los artistas electrónicos utilizan tecnología playback para sus visuales, mostrando imagenes hechas previamente adecuadas a un set bloqueado. Con el Cube v3, Zimmerman puede activar visuales en tiempo real, permitiendo espontaneidad durante sus sets y asegurando que ninguno de sus shows de febrero 2020 en Norte América, sean iguales.

“El show se ha desarrollado de una forma que literalmente encendemos el servidor con todas las aplicaciones de TouchDesigner, presionamos F1, lo minimizamos y después no lo volvemos a ver nunca,” dice Zimmerman, quien se asoció con Chirs Schroeder Productions y con el diseñador técnico Collins Stenzel (quien ha trabajado en festivales como Life in Color y Spring Awakening). Las aplicaciones leen información enviada a través de cues sónicos (como nombres de temas y notas) y responden proporcionalmente. “Yo no lo llamaría Inteligencia Artificial,” continúa, “pero definitivamente existe algo de inteligencia en el sistema que dice, ‘Joel está haciendo esto, entonces voy a hacer un fade a negros y procede a hacerlo.’ ”

Y mientras él está emocionado por compartir con sus fans el nuevo show, Zimmerman dice que la parte más gratificante del proceso hasta ahora ha sido volar las mentes de los desarrolladores cuya tecnología utilizó para hacer el programa. “Los tipos que inventaron muchas de las herramientas IDE que estoy usando aparecen y dicen:” Mierda, nunca he visto a nadie usar lo que hice para algo como esto”.

Fuente: Billboard. 9/20/2019 by Katie Bain